Dos años, 24 meses, en los que poco a poco ha ido dejando atrás muchos miedos. Miedo a salir a la calle (se escondía detrás del sofá y había que convencerla para salir con mucha pacienca), miedo a los ruidos fuertes (salía corriendo cuando pasábamos cerca de una guagua o una moto cruzaba la calle), miedo a las ruedas (ladraba incluso a los carritos de bebés porque se asustaba mucho), miedo a las personas (ahora se deja acariciar cuando vamos a Animal Park, una tienda de animales que está en la Calle Canalejas, en Las Palmas de Gran Canaria), miedo al veterinario (se deja hacer las revisiones sin necesidad de sujetarla).
Superación que se une al cariño tan grande que nos da cada día. Creo que nunca vamos a poder devolvérselo con creces.
Se sienta, da las patitas, se tumba... ejercicios que hacemos cada día para mantener viva su capacidad de aprendizaje.
Su hiperactividad también ha disminuido bastante, será por la edad y porque a menudo salimos a dar largas caminatas y a correr de vez en cuando.
Y entonces la veo tan feliz y me digo... qué maravilloso vivir así. Sobreponerte a esos miedos que te paralizan y te impiden avanzar. Despojarte de esa mochila para poder vivir la vida a tope.
En ese sentido, reconozco que soy una persona con miedos... como a perder a Dakota y revisaba cien veces las ventanas y la puerta de casa cuando me marchaba hasta que pensé ¡que carga! Si cada vez que salgo de casa tengo que hacer todo eso menudo trabajo! Así que ahora lo que hago es revisarlo bien una sola vez y aunque al principio costaba algo ya soy capaz de salir tranquila.
Y eso de las alturas... aún lo tengo un poco pendiente. En la despedida de soltera de mi primilla Paula fui incapaz de completar un solo circuito del multiaventura al que fuimos. ¡Menudo cuadro! Meses después fui de caminata y las vistas eran una pasada pero no me atrevía a acercarme al borde de los riscos entonces mi amiga María me cogió de la mano varias veces y eso, aunque no lo crean, me ayudó. Es cierto que ahora puedo bajar las gradas del Gran Canaria sin agarrarme a la barandilla. Felicidad jajaja.
Otra de las cosas a las que me he soprepuesto es al miedo escénico. Me daba pavor hacer preguntas tontas en mi trabajo hasta que me apliqué eso de "no hay preguntas tontas...".
Les animo a poner distancia con sus miedos. Buscar la manera de hacerlo. Comprobarán que se vive mucho mejor.
Gracias Dakotita por enseñarme. Te queremos cada día más.
Hasta la semana que viene Astraeas
Hasta la semana que viene Astraeas












HERMOSO!
ResponderEliminarMuchas gracias! Es una amiga en muchas sentidos
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